lunes, 6 de febrero de 2012

39 DESEOS PARA 2012 (PARTE II)

Esta semana ya el tráfico regresó a su agobiante normalidad; los niños y niñas van bostezando uniformados, muy temprano, en carros, buses escolares y camionetas, sobrecargados los pobres con una exageradamente innecesaria cantidad de “útiles” comprados con sobreprecio. Las planillas de IVA ya fueron enviadas y los pocos que tributamos esperamos ansiosos alguito de vuelta. El tema de moda, del que todos hablan desde sus casi siempre limitados –cuando no convenencieros– puntos de vista es del nuevo gobierno. Yo, por mi parte, termino lo que empecé la semana pasada y completo mi lista de deseos para este dos mil doce: Deseo que vengan muchos momentos de feliz soledad, otros de sabrosa compañía y algunos de divertida comunidad, siempre en la dosis en que cada cual se sienta correcta. Deseo que sepamos distinguir quiénes y cuáles son nuestras fuentes de apoyo y que seamos lo suficientemente humildes para saber cuándo necesitamos avocarnos a ellas y, sobre todo, que tengamos la fortaleza para decir “vos, ayudame”. Deseo que nos abunde la inteligencia para saber cuándo nos toca ser el aprendiz y cuándo nos toca ser el maestro y cuándo somos todos sólo compañeros, y que sepamos asumir el rol que toque con toda la enjundia que se requiera. Deseo que encontremos fuerza y seguridad para marcar nuestros límites –ante todos, incluyendo familia y amigos– con la suficiente claridad (decir “comé mierda” se vale) y que, al manifestarnos de la forma que sea, seamos escuchados; y que también estemos abiertos a escuchar a los demás y respetar sus límites. Nos deseo gratitud por todo lo que tenemos y valor para apretarnos las botas y aventurarnos por fin a explorar ese territorio desconocido que hace mucho queremos conocer, porque en lo nuevo es factible encontrar libertad y crecimiento. Como, por supuesto, no puedo dejar de lado la incertidumbre que cada cuatro años se viene con el presidente de turno y su casi siempre altamente-rotativo equipo de trabajo, transcribo algo de la columna de Carolina Escobar Sarti del sábado pasado: “Estamos tan acostumbrados al autoritarismo, al militarismo, a los caudillos y a los dictadores, que se tiene la impresión de que cuando no se ejerce el poder de manera autoritaria, no hay nadie en el timón del barco. Pareciera que, como ciudadanía, no sabemos ejercer la autonomía y mucho menos una convivencia más horizontal. Síndrome de infantilidad en un pueblo enfermo de opresión y terror.” De todo corazón nos deseo conciencia de esta realidad e inteligencia para remediarla.




Esta fue mi columna semanal No. 39 para Siglo21, publicada el martes 17 de enero de 2012. El texto publicado en la edición impresa difiere del acá transcrito, por edición del personal del diario. El enlace para el sitio web de Siglo21 es http://www.s21.com.gt/vida/2012/01/17/deseos-para-2012-parte-ii

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